Cómo utilizar el Aceite de Oliva Don Daniel

Nuestro aceite de oliva extra virgen Don Daniel es ideal para ensaladas, verduras cocidas, guisos, aliños, bases de salsas, pan, marinados.
En rehogados y guisos (siempre a fuego lento y a baja temperatura) el aceite de oliva virgen mantiene todas sus propiedades, especialmente con legumbres y verduras.
En las frituras y asados, el aceite de oliva virgen es la más estable de las grasas vegetales y no produce reacciones tóxicas cuando se le somete a fritura, asado o cocción, en condiciones normales. Más bien todo lo contrario, mejora las cualidades gastronómicas de los alimentos. Al freír, forma una capa fina y consistente alrededor del producto, que impide que absorba más aceite y permite retener todos los jugos. El aceite de oliva fríe y no cuece, como lo hacen otros.

El orden en el aliño: A la hora de aliñar la ensalada se debe seguir este importante orden: primero la sal, después el vinagre o el zumo de limón y por último el aceite.

El aceite cubre con una capa los ingredientes de la ensalada evitando que los demás elementos del aliño penetren en ellos, por eso el aceite es lo último que hay que echar .

Aceite para mojar: Se derrama un poco de Aceite de Oliva extra virgen Don Daniel en un plato o cuenco, se añade una pizca de sal y pimienta. Se moja pan de leña en Aceite de Oliva Don Daniel, acompañado por un racimo de uva fresca y… buen apetito. Es apropiado para acompañarlo, un vino tinto joven.

Pan untado: Se cortan algunas rebanadas de pan de leña. Se rocían con Aceite de Oliva extra virgen Don Daniel abundante y una pizca de sal. Se puede tomar como merienda acompañado de una nueces.

Pan y aceite: Se disponen algunas rebanadas de pan de leña en una bandeja. Se rocía con unas gotas de vinagre aromatizado y Aceite de Oliva extra virgen Don Daniel, vertido siempre en gotas, para crear una auténtica “obra de arte”, y pimienta verde triturada. Ponemos queso de oveja encima de las rebanadas y lo acompañamos de un vino tinto joven.

Salsa de yogur: Se añade un hilo de Aceite de Oliva extra virgen Don Daniel, cebollines, sal y limón exprimido en un tarro con yogur natural. Se puede usar la salsa conseguida para aderezar cualquier manjar a discreción, desde hortalizas a carnes.

Con quesos: Se vierte un hilo de aceite sobre quesos frescos, tanto de vaca como de oveja, con añadidura de ajedrea; el resultado es realmente asombroso.

El aceite de Oliva Virgen aumenta el «colesterol bueno»

El colesterol es una sustancia grasa contenida en los organismos animales que ejerce un importante papel en las funciones vitales. Muchas hormonas de nuestro organismo, imprescindibles para la vida, se obtienen en el cuerpo humano a partir del colesterol.

Las grasas y el colesterol, para ser transportadas por la sangre, se coligan con proteínas formando unas asociaciones moleculares que llamamos lipoproteínas: La lipoproteína de baja densidad LDL (“colesterol malo”) y la lipoproteína de alta densidad HDL (“colesterol bueno”).

El “colesterol malo” (LDL) se asienta en las paredes internas de las arterias, en forma de placas de ateroma, estrechándolas y convirtiéndose en un factor causante de la ateroesclerosis, que es una forma de arteriosclerosis, con el riesgo que esto conlleva para las enfermedades cardiovasculares.

El aceite de Oliva Virgen, por la cantidad de ácido oleico que contiene, se considera la grasa ejemplar. El ácido oleico aumenta el “colesterol bueno” (HDL) que ejerce un papel protector, ya que transporta el “colesterol malo” -depositado en las arterias- hasta el hígado para su eliminación, reduciendo los riesgos de trombosis arterial y de infarto.

Las grasas en el Aceite de Oliva

Las grasas son nutrientes indispensables para nuestro organismo. Su función es sobretodo energética. Aportan la energía que nos permite desarrollar actividades físicas e intelectuales.

Además de hacer las comidas más apetitosas, las grasas poseen un indiscutible valor biológico ya que los tejidos necesitan de los lípidos para desarrollar su actividad. Además, como algunas vitaminas (A, D, E, K) sólo son solubles en las grasas, forzosamente dependen de los lípidos para ser absorbidas.

Los lípidos están formados por ácidos grasos que pertenecen a dos grandes grupos:
-Los ácidos grasos saturados, que encontramos en las grasas de origen animal (quesos, carne, mantequilla, nata…) y en los aceites de coco y de palma.
-Los ácidos grasos insaturados, presentes en los aceites vegetales y en los pescados, comprenden, a su vez, los ácidos monoinsaturados y poliinsaturados.

De estos ácidos grasos presentes en los aceites vegetales, hay dos que resultan fundamentales para la vida humana: El ácido oleico (monoinsaturado), que forma el 80% del aceite de oliva virgen, y el ácido linoleico (poliinsaturado) también presente en el aceite de oliva virgen, que es fundamental para nuestro organismo.